
El amanecer era blanco.
Gonzalo Rojas
Llegas mordido de polvo
pesado de sangre
el peto abollado de almas
los ojos cargados al odio
tus pies anduvieron suplicios
tu cabeza sola ya no habla
gruñe un poco de agua
la sed que el infierno no sacia
Eres el extranjero
de lejos te vi
un desperdicio de la mano de los dioses
Los hombres como tú vuelven desechos
sostenidos apenas
hay que religar sus partes
Las partes aisladas sollozan
las partes jirones aguardan
el embrujo divino que junta
Primero: lavo
el agua disuelve toda condena
Segundo: lamo
mi boca urde la trama que eres
Tercero: unjo
mis manos devuelven poder
Cuarto: beso
hay labios que enseñan a orar
Quinto: observo
mis ojos añaden valor
Sexto: hablo
que mi susurro te haga arder
Séptimo: abro
una resistencia para alcanzar más honduras
Octavo: cabalgo
el esfuerzo vale tu hartura
Noveno: recibo
mi cuerpo ha sido tu templo
Décimo: sello
completo te querían los dioses.